La piel de los mayores es diferente, su cuidado también.

Seguro que os ocurre muchas veces que sentís una verdadera punzada de ternura  al  mirar a vuestros padres o abuelos, y daros cuenta, así como de repente, que el tiempo ha pasado demasiado rápido, y se han hecho mayores, mayores de verdad, aunque no queramos. Nos parece que no y es en esos momentos cuando nos damos cuenta, al fijarnos mejor en como se mueven de manera menos ágil, o por ciertos gestos que ya son más “de mayor” y les vemos una mirada con otro brillo, una piel mucho más fina…

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Vemos que el paso del tiempo, los ha hecho físicamente más vulnerables y sentimos que debemos cuidarlos más, que lo necesitan y nosotros también (aunque vayamos como locos, lo importante es siempre lo importante).

Por eso hemos querido hablar de algo que podemos cuidar y ayudar a que sepan cuidarse, para así tener un mayor confort, mejor calidad de vida y evitar algunos problemas que a veces se derivan de no hacerlo. Hoy hablamos de la piel de las personas mayores.

La principal función de la piel es evitar la pérdida de agua e impedir la entrada de microorganismos y sustancias extrañas al organismo. Además de eso mantiene en equilibrio la temperatura corporal y es responsable por el tacto. La piel posee una estructura compleja, compuesta por 3 capas que representan en total, 7% del peso corporal.

Entre todos los cambios motivados por el paso del tiempo, está el que nuestra piel ya no es la misma ni es capaz de funcionar de la misma forma. Si sabemos un poco más sobre los cambios que se producen en ella seremos capaces de cuidarla y mantenerla mejor. Hoy hablaremos de esos cambios para entender mejor lo qué ocurre y la semana que viene concretaremos cuáles son los cuidados ideales.

El envejecimiento cutáneo

El continuo y progresivo envejecimiento cutáneo es diferente en unas personas u otras.

Existe un envejecimiento cronológico que es inevitable y se produce por el propio paso del tiempo en la piel; pero también existe también un fotoenvejecimiento cutáneo producido principalmente por los efectos de la radiación solar (IMPORTANTE: cuando hablamos de radiación solar no nos referimos sólo a los días soleados; es fundamental conocer que la radiación solar que llega incluso en días nublados va dejando huella e incluso daña nuestra piel). 

Así que aunque es difícil separar los cambios de la piel que dependen solamente de la edad  de los derivados de la exposición solar, podemos decir que estos últimos provocan alteraciones cutáneas mayores.

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El grado de envejecimiento de la piel por el paso de los años depende de las características de cada persona. La herencia genética, fototipo, factores hormonales condicionan que la calidad de nuestra piel sea mayor o menor frente a su deterioro.

Sobre los factores externos y hábitos de vida saludables que también influyen,es posible actuar para no acelerar el envejecimiento cutáneo y así minimizar los riesgos de enfermedades cutáneas en la vejez.

La radiación solar es sin duda el mayor responsable del envejecimiento cutáneo extrínseco. Por ello es muy importante recordar que:

  • La protección solar es esencial en todas las etapas de la vida. Si quieres saber más pincha aquí
  • La exposición solar acumulada a lo largo de la vida aumenta el riesgo de desarrollar cáncer.
  • Cuidado con los días nublados (no hace calor pero llega mucha radiación solar a la piel)
  • Es recomendable protegerse usando sombreros, ropa de algodón gruesa y larga.
  • Hay que tener en cuenta que ciertos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol.

 

La sequedad cutánea (xerodermia)

La sequedad cutánea (xerodermia) y el aspecto de la piel de personas mayores va a depender del estado general de la misma y, en particular, del estado de hidratación del estrato córneo (capa más externa de la piel) y de su capacidad de barrera frente a la pérdida de agua.El objetivo al cuidar su piel, es mantener la correcta función de barrera epidérmica para evitar que la piel pierda agua, volviéndose menos flexible, más seca, fina, frágil, áspera, descamativa y fácilmente irritable.

Una de las consecuencias que siente y que está presente en la piel de las personas mayores  es la sequedad en la piel. La xerodermia es mayor según va avanzando la edad de la persona.

El invierno es la época del año en que más se acusa esta sequedad y por eso su hidratación es imprescindible. Pueden ser necesarios productos más ricos en ingredientes nutritivos y emolientes que en verano. Esto es debido a que al frío y viento, propio de esta estación se le suman los cambios continuos de temperatura y humedad ambiental que provocan la calefacción en el hogar y ambientes cerrados.

Esta retención de agua por la piel va a depender de que el estrato córneo se encuentre de la forma más intacta e inalterada posible. Esto es lo que debemos conseguir con los cuidados.

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En la piel de las personas de edad más avanzada, está disminuido el factor Hidratante Natural (FHN) que una piel joven y sana tiene. El FHN está constituido por sustancias hidrosolubles que tienen su origen en distintos procesos fisiológicos de la piel y le confiere a la piel capacidad de absorber y retener agua en el estrato córneo. Pero todos estos procesos fisiológicos se van alterando.

 

Cambios específicos en la piel 

Con el paso del tiempo la piel experimenta cambios estructurales: 

  1. En la capa más superficial de la piel (epidermis):
  • El espesor disminuye. Se debe a que las células que la forman se renuevan más lentamente.
  •  Se reduce la superficie de unión entre capas, lo que incrementa la fragilidad cutánea.
  • Los melanocitos, es decir, las células que dan pigmento a la piel (melanina), disminuyen y  no están distribuidos de forma homogénea (además pueden estar unos más activados que otros). Por todo esto, se forman unas manchas con más melanina (lentigos) mezcladas con otras áreas bien delimitadas que por el contrario son totalmente blanquecinas (hipomelanosis guttata).

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  • Y lo más importante de esta mala distribución de la melanina es que hace que disminuya la capacidad protectora natural frente a la radiación ultravioleta, incrementando el riesgo de cáncer de piel de las personas mayores.Los corneocitos (células de la capa córnea, parte superior de la epidermis), pierden cohesión entre ellos. Los lípidos actúan a modo de cemento y junto a otras sustancias y mantienen unida esta capa para convertirla en na barrera que funciona frente a la pérdida de agua. Pero en la piel de las personas mayores esta barrera no se forma correctamente; así pues, se altera la función protectora y da origen a una piel seca, áspera y con mayor efecto frente a los irritantes. La consecuencia de todo ello es lo que muchas veces ocurre y molesta tanto: el picor y prurito.
  • Algo muy importante, es que hay otras células que disminuyen en edades avanzadas, las células de Langerhans, que constituyen el sistema inmunológico de la piel. La consecuencia es el aumento del riesgo de infecciones.

 

2. Cambios en la dermis:

Es el auténtico tejido de sostén. Contiene los componentes de soporte que lo  integran las células y matriz extracelular  en donde se distribuyen los vasos y nervios.

También disminuyen sus células y la capacidad de éstas para producir la sustancia que  queda entre las células (matriz extracelular).

Debido a estos cambios se reduce la resistencia y la elasticidad de la piel. Esto tiene un nombre, se conoce como elastosis y es especialmente pronunciada en las áreas expuestas al sol (elastosis solar).

Las fibras de colágeno y elastina disminuyen y cambian su estructura; también disminuye la riqueza en otras sustancias (los glicosaminoglicanos y proteoglicanos de la sustancia fundamental). El resultado de todo ello es una piel menos turgente, más flácida, más seca y con arrugas más profundas y marcadas.

Los vasos sanguíneos de la dermis se vuelven más frágiles y la circulación es cada vez más lenta, la cantidad de sangre que llega a la dermis es menor , lo que hace que el aspecto de la piel sea más pálido y que las lesiones puedan aparecer más fácilmente.

Las terminaciones nerviosas también disminuyen y la percepción sensorial es menor. Por ello habrá que estar más atentos en las exposiciones al sol, al calor, al frío…. Pues pueden ser menos sensibles y estar demasiado tiempo expuestos con las consiguientes consecuencias y daños (y no sólo para la piel, claro).

 

3. Cambios en la hipodermis:

Esta capa formada por células de grasa (adipocitos) va atrofiándose y disminuyendo progresivamente, así que disminuyen sus funciones de protección, amortiguación y termorregulación.

Esto hace que los ancianos  sean más susceptibles a la hipotermia y a las lesiones a edades más avanzadas.

Las glándulas sebáceas aumentan su tamaño, por lo que se observan grandes poros.

 

4. Y por último el manto hidrolipídico (que se encuentra en la parte exterior de la capa córnea), lo forman el agua del sudor y ambiente externo, lípidos de corneocitos y de la secreción de la glándula sebácea principalmente.

En la piel senil las glándulas sudoríparas están disminuidas y las glándulas sebáceas tienen menor producción de lípidos y su calidad cambia (mayor proporción de colesterol y escualeno).

Todo ello altera el manto hidrolipídico, produciéndose una mayor pérdida de agua intercelular, lo que dará lugar a una mayor sequedad en la piel dando lugar  xerosis cutánea o xerodermia de la que ya hemos hablado antes.

Sabiendo todo esto, tendremos un especial cuidado en los hábitos y los productos que ya os explicaremos la semana que viene.

Vamos a cuidarlos porque se lo debemos todo y queremos que estén lo mejor posible. es importante saber algunas cositas y elegir lo bueno también para ellos. Ya os iremos contando nuestros descubrimientos…

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Momentos para cuidarles… y que estén muy, muy bien.

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