Un cuento en Navidad… FELIZ AÑO!

Como cada año, en estos últimos días, cuando ya se está terminando, nos gusta buscar un cuento que invite a reflexionar. Que nos haga ver a todos con otra mirada el día a día. Este es el que os “regalamos” para terminar el año, unos minutos de relax…

un_cuento_en_navidad_momentos_para_cuidarte

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó a llamar.
– Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto?
– ¿Qué secreto, Majestad?
– ¿Cuál es el secreto de tu alegría?
– No hay ningún secreto, Alteza.
– No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
– No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
– ¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿por qué?
– Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
– Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-.. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.
– Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando…
– Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y ,alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
– ¿Por qué él es feliz?
– Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.
– ¿Fuera del círculo?
– Así es.
– ¿Y eso es lo que lo hace feliz?
– No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
– A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz
– Así es.
– ¿Y cómo salió?
– ¡Nunca entró!
– ¿Qué círculo es ese?
– El círculo del 99.
– Verdaderamente, no te entiendo nada -dijo el Rey-.
– La única manera para que entiendas, sería mostrártelo con hechos.
– ¿Cómo?
– Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
– Eso, ¡obliguémoslo a entrar!
– No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
– No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo en el círculo.
– ¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
– Si, se dará cuenta.
– Entonces no entrará.
– No lo podrá evitar.
– ¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
– Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
– Sí. Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99!
– ¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste”.
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde detrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar.
El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente ingresó presuroso a su hogar y con su brazo arrojó al piso todo lo que había sobre la mesa, dejando sólo la vela. Se sentó y vació el contenido de la bolsa… Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y las hacía brillar a la luz de la vela, las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…. y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60….hasta que formó la última pila: ¡9 monedas!
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. «No puede ser», pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
Me robaron -gritó- ¡me robaron!
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99”. -99 monedas es mucho dinero- pensó. Pero me falta una moneda. “Noventa y nueve no es un número completo” -pensaba- “Cien es un número completo pero noventa y nueve, no”.
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico.
Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. «Doce años es mucho tiempo», pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!
Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… vender… vender…
Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.
– ¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.
– Nada me pasa, nada me pasa.
– Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
– Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

¿Por qué creemos que la felicidad está en lo material? Si la vida pasa sin darnos cuenta y muchas veces somos incapaces de disfrutar del ahora… este año nosotras lo vamos a seguir intentado, a pesar de las prisas, los “a última hora” nos empeñaremos en disfrutar cada día, con los nuestros, con los que queremos y con todos vosotros. Porque la felicidad está en las pequeñas cosas, y las pequeñas cosas hacen la felicidad.

Feliz_2016_momentos-para-cuidarte

¡Feliz 2016 a tod@s!
¡Os deseamos un año lleno de SALUD y ALEGRÍA!

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Bolsas ojos

Estrategias para disimular y minimizar el aspecto de las bolsas

Ya vimos la semana pasada que el cuidado de la piel del contorno de ojos debe empezarse a hacer cuanto antes, a partir de los 25 años la piel del contorno de ojos debe cuidarse de una manera especial debido a su finura y características.

Las bolsas aportan a la mirada una apariencia triste y envejecida. Se caracterizan por una hinchazón en el párpado inferior. Pueden aparecer por causas genéticas pero también cuando se duerme poco o como consecuencia del cansancio o estrés.

Bolsas ojos

Afortunadamente, para disimularlas y minimizar su aspecto hay una serie de estrategias que resultan efectivas y que podemos emplear. Continuar leyendo “Estrategias para disimular y minimizar el aspecto de las bolsas”

Maquillaje: 6 errores que suman años

Maria Marinez Eslava - Maquillaje errores

El principal objetivo del maquillaje es que nos veamos más guapas, resaltando las cualidades y ocultando lo defectos pero en ocasiones se nos va la mano o nos equivocamos con los cosméticos o la manera de aplicarlos. Estos son los seis errores más comunes que, en lugar de restar, suman años:

1. Usar tonos oscuros para los labios. Los labios oscuros suman años porque hacen el labio más fino. Si los eliges procura aplicarlo con brillo, y si lo que quieres es rejuvenecer tu rostro apuesta por los tonos claros como los rosas y los corales.

2. Pasarse de polvos. Aunque nosotras nos vemos más favorecidas cubriendo nuestro rostro con una capa de polvos bronceadores el resto del mundo no. Con ello provocamos irregularidad del tono en la piel (zonas como los ojos no adoptan el tono). Además, con el paso de las horas los polvos se acumulan y marcan más las arrugas y las líneas de expresión. Recuerda que los polvos bronceadores están pensados para aplicar en las sienes, el hueso del pómulo, la parte superior de la frente, la barbilla y la nariz.

3. Exceso de iluminador. Hay que aplicar el iluminador con la yema del dedo índice, es decir, a pequeña escala. Mucho iluminador sólo conseguirá resaltar los defectos, en lugar de suavizarlos.

4. Sombras brillantes. El glitter o las partículas brillantes pueden envejecer más de lo que se cree ya que exageran las arrugas y reducen el contorno del ojo. Las sombras mate, en cambio, suavizan.

5. La máscara de pestañas. Si aplicas demasiada máscara de pestañas el peso en las pestañas suma años. Apuesta por una capa ligera y un aplicador que curve y separe, y utilízala en las pestañas superiores e inferiores. Así atraerás la atención hacia los ojos y se la quitarás a las líneas de expresión y patas de gallo.

6. El maquillaje de las últimas horas del día. Si pasas muchas horas maquillada puede que al llegar a casa te sorprendas porque se te ha corrido la máscara de pestañas o el pintalabios ha superado la barrera de las comisuras. Cuanto más fresco mantengas el maquillaje, más joven parecerás durante todo el día, así que acostúmbrate a llevar un pequeño kit de supervivencia en el bolso.

Los beneficios de caminar 30 minutos al día

Según multitud de estudios caminando tan solo 30 minutos al día podría disminuir un 20% el número de muertes por enfermedades cardiovasculares, y es que está demostrado que caminar 30 minutos al día es de las mejores terapias preventivas que uno se puede regalar.

Maria Martinez Eslava - beneficios caminar

No existe ninguna condición física, de estética o de salud que no se beneficie con el hábito de caminar. Caminar no es sólo beneficioso para los pies y las piernas sino que es bueno para el resto del cuerpo y también para la mente. El aumento de la microcirculación que se consigue con una caminata diaria redunda indudablemente en una mejora en la calidad de vida. Estoy segura que tras leer los 8 beneficios básicos que te aporta caminar no vas a pasar ni un día más de tu vida sin caminar mínimo 30 minutos

  • Caminar fortalece el corazón. La actividad física aumenta la fuerza y la capacidad de bombear sangre de nuestro corazón, reduciendo las probabilidades de complicaciones cardiovasculares. Además las arterias tendrán una mayor capacidad de dilatación. Todo ello aumentará la cantidad de sangre que puede llegar a los músculos y otras zonas de nuestro cuerpo.

Continuar leyendo “Los beneficios de caminar 30 minutos al día”

Nueva gama de productos María Martinez Eslava

Con mucha ilusión os presento la nueva gama de productos dermocosméticos de nuestra propia marca: María Martinez Eslava.

Maria Martinez Eslava - productos MME

Ya tenemos a tu disposición una gama de productos de alta calidad en activos. Nuestra filosofía es ahorrar en publicidad y utilizar envases sencillos para centrar el valor del producto en lo realmente importante: la calidad y las altas concentraciones de activos.

Cómo elegir un protector solar en función del fototipo de tu piel

Estoy muy contenta de enlazar mi colaboración con el prestigiosos blog de Laboratorios Stada y su conocido protector solar Ladival:

Cómo elegir un protector solar en función del fototipo de tu piel

 

Maria Martinez Eslava - Ladival

 

Pestañas: las grandes olvidadas

Maria Martinez Eslava - Pestañas

Las pestañas también envejecen y sufren a diario los ataques procedentes de distintos frentes: el maquillaje, el proceso de desmaquillado, la contaminación, la falta de sueño, el estrés, la acción de los rayos UV… Todo ello incide en la piel del párpado, volviéndola más delgada y rígida y provocando que los nutrientes tengan más dificultades para llegar al bulbo donde se encuentra la raíz de la pestaña. De ahí su tendencia a caerse prematuramente y, también, a acortarse y a lucir sin brillo.

Máscaras de pestañas

La mejor forma de blindar a las pestañas frente a estas agresiones es utilizar tratamientos específicos y máscaras de pestañas de nueva generación, las cuales no sólo pintan, alargan, espesan y duplican (e incluso triplican) el volumen de las pestañas, sino que se han convertido en auténticos productos de tratamiento gracias a la inclusión de ingredientes como las vitaminas, que se unen a otros clásicos como las ceras y las fibras de nylon y de sílice.

Afortunadamente, esta zona del contorno de ojos es más “agradecida” que otras y con un poco de mimos y algo de maña pueden lucir espectaculares y revitalizar las miradas más cansadas.  Continuar leyendo “Pestañas: las grandes olvidadas”