La Navidad nos enseña a valorar…

Nacimiento :: Navidad :: Farmacia María Martínez Eslava :: Momentos para cuidarte
Nacimiento :: Navidad :: Farmacia María Martínez Eslava

Inés clienta habitual, de nuestra farmacia, llegó el lunes acompañada de un chaval que no conocíamos. Le dió una bolsa y le dijo “nos vemos luego”.

-¿Qué tal Inés, cómo se preparan las fiestas?, le preguntamos.

-Pues muy bien, en família, ya sabéis. Comidas, detalles, regalos… Y entre todos, contando los nietos de verdad y “postizos” somos más de 20 el día de Navidad. Pero bueno, también con ilusión, porque a los niños se les quiere tanto… Da igual si son tuyos o “heredados”.

-Es verdad –dijimos.

-No sé vosotras, pero yo en estas fechas suelo pensar más sobre la vida, la suerte que tenemos. Con todo lo que pasa en el mundo…. Ya no hablo de las guerras, que poco podemos hacer desde aquí más que escuchar, ver y lamentar lo que ocurre. Son días “profundos” como yo les llamo… Ahora que no tenéis gente en la farmacia, dejadme contaros una cosa.

Vosotras todavía sois jóvenes, pero tenéis un papel muy importante y un deber muy grande con la sociedad. Sois boticarias, y veis muchas cosas aquí en la farmacia… Os voy a contar algo:

Ana era una chica sin rumbo, de una familia desestructurada, de un barrio medio de Madrid, que a los 18 años se fue de su casa a vivir la vida, ¿ya sabéis no? Alcohol, drogas… ¡qué os voy a contar que no os imaginéis! Se quedó embarazada de un yonki y en el embarazo siguió con lo suyo. Tuvo un bebé y le dieron un hogar donde alojarse pero como todo lo que tenía se lo gastaba en otras cosas, buscaba en la basura para dar de comer a su hijo… Terrible, terrible. Cuando el niño era todavía muy pequeño los servicios sociales se lo llevaron de su lado y se lo dieron en acogida a mi hijo Manuel.

Este niño es el que acabáis de ver que se iba de aquí. Es mi nieto “postizo”, se llama Pedro y tiene 16 años, aunque aparenta mucho menos por la malnutrición que tuvo cuando era pequeño.

Teníamos que contener las lágrimas con lo que nos estaba contando…

-Cada vez que mis nietos carnales me dicen que no quieren comer, que no les gusta, que tiran la comida, por dentro se me encoge el corazón y es que me enfado. Pienso en Pedro y en la de niños que no tienen nada… Ya no os hablo de comida, de temas básicos en la vida, una persona que sea su pilar en el que apoyarse… qué cosas, tiene la vida, eh?

En fin chicas, que no os doy más la lata. A ver si por fin estas Navidades, empezamos todos valorar lo que tenemos, la suerte de sentarnos en la misma mesa y poder compartir buenos momentos. Si es que la vida son momentos, risas, abrazos que luego se van y no volverán. La Navidad nos tiene que enseñar esto…

Os deseamos una Navidad muy feliz.

 
NOTA: esta historia ha ocurrido en la farmacia de una muy buena amiga de Barcelona. Y a menudo muchos de vosotros nos enseñáis también muchas cosas con vuestras conversaciones y reflexiones. Os damos las gracias.

 

 

 

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San Valentín: Quererte es buscar momentos para cuidarte

Este domingo es San Valentín  y nos estamos dando cuenta que cada vez se vive con menos ganas esta fecha y parece que sólo se entiende como campaña comercial y poco más. Con lo bien que sienta ilusionarse.

imagePor eso esta semana hemos querido intentar trasladaros un poco de entusiasmo por esta fecha más allá de todo lo que últimamente parece que significa.

Creemos que cada uno puede hacer que sea o no un día comercial, pero nos parece mucho más importante que nos sirva para detenernos, para darnos cuenta de que tenemos a alguien especial a quien cuidar y tener más a menudo detalles con él o ella ¿a quién no le gusta ese detalle especial?

No tiene por qué ser siempre un regalo material -aunque también nos gustan- pero desde luego pensamos que tienen mucho valor todos aquellos detalles  hechos para cuidarnos mutuamente, ¿porque también nos gusta dárselos, verdad?

Para ello esperamos que os inspiren unas cuantas imágenes que quizás reconozcáis, a las que añadimos alguno de nuestros productos como propuesta para quien necesite ideas de algo delicado, para cuidar a tu persona especial o cuidaros los dos. Quererte es buscar momentos para cuidarte… ♥♥♥

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Cuidando los labios, hidratándolos e incluso dándoles un toque de color. Producto 100% natural con propóleo, miel y manteca biológica carité. Sin parabenes, aceites minerales o siliconas. ¿Puede ser tu primer regalo de San Valentín…?

Quererte es tenerMOMENTOS PARA CUIDARTEy esperar contigo (1) Si estáis en la espera más dulce de vuestra vida y quieres cuidarla ahora y después, una buenísima idea es el (para nosotras sin duda) mejor gel anti-estrías, Phytolastil. Posee una acción estimuladora sobre las células de la piel por su perfecta combinación en extractos vegetales ricos en flavonoides. Lo puedes acompañar de un muñeco de la marca más preciosa y suave para vuestro peque, Kaloo.

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¿Has probado a lavarle el pelo a tu pareja o cuándo fue la última vez? Además puedes conseguir un cabello sano, brillante y bonito con la Crema lavante de limón de Christophe Robin.  Hidrata y repara profundamente el cabello. Además  le da la flexibilidad y el brillo de su color. Un placer y un cuidado para este San Valentín y muchos días más.

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Tu chica está en esa época delicada de su vida, en que las hormonas varían y comenzamos a sentir cambios…?  Pues necesitamos más mimos y comprensión, para que todo siga funcionando en la pareja. Pero hay tantas cosas que pueden ayudar, que os animamos (como ya contamos hace un tiempo) a utilizar los productos de Cumlaude Lab, como por ejemplo el genial Mucus (lubricante para el momento de las relaciones) y el Hidratante Externo (para el confort de cada día).

SUPLEMENTOS DE VITAMINA C (7)

Tus manos lo dicen todo, transmiten, sienten y pueden hacer sentir. Por eso hidratarlas y protegerlas es básico y sobre todo en invierno. La crema de Bioderma, en un rápido gesto y con un suave perfume, te encantará. Sin parabenos.

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Tu chico es de los que se cuidan la piel o todo lo contrario?
En cualquier caso tenemos un regalito genial si estás pensando en algo así. El GEL MEN TOTAL, gel multi-función aftershave, hidrantante y antiedad. Textura muy agradable para un gran cuidado de su piel, incluso en las más sensibles.

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Si habéis visto esta película, seguro que os parece la pareja ideal. El amor, hasta el final. Y es al final, cuando realmente cuidarse puede ocupar a veces todo el día. Eso lo saben de verdad quienes han pasado toda la vida juntos y quizás uno de los dos necesita mucha ayuda y su pareja está ahí, a su lado. Por eso queremos deciros, lo primero enhorabuena, por ese amor, pero también que os podemos ayudar con muchas cosas (ayudas técnicas, ortopedia..) que os pueden hacer la vida diaria más fácil, tanto a los que cuidáis como a los que recibís esos cuidados.

¡Feliz día de San Valentín!

Nota: “Quererse es buscar momentos para cuidarse” también sirve para quienes no tienen pareja…. ¡Feliz día a tod@s!

Un cuento en Navidad… FELIZ AÑO!

Como cada año, en estos últimos días, cuando ya se está terminando, nos gusta buscar un cuento que invite a reflexionar. Que nos haga ver a todos con otra mirada el día a día. Este es el que os “regalamos” para terminar el año, unos minutos de relax…

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Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó a llamar.
– Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto?
– ¿Qué secreto, Majestad?
– ¿Cuál es el secreto de tu alegría?
– No hay ningún secreto, Alteza.
– No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
– No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
– ¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿por qué?
– Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
– Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-.. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.
– Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando…
– Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y ,alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
– ¿Por qué él es feliz?
– Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.
– ¿Fuera del círculo?
– Así es.
– ¿Y eso es lo que lo hace feliz?
– No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
– A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz
– Así es.
– ¿Y cómo salió?
– ¡Nunca entró!
– ¿Qué círculo es ese?
– El círculo del 99.
– Verdaderamente, no te entiendo nada -dijo el Rey-.
– La única manera para que entiendas, sería mostrártelo con hechos.
– ¿Cómo?
– Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
– Eso, ¡obliguémoslo a entrar!
– No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
– No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo en el círculo.
– ¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
– Si, se dará cuenta.
– Entonces no entrará.
– No lo podrá evitar.
– ¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
– Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
– Sí. Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99!
– ¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste”.
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde detrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar.
El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente ingresó presuroso a su hogar y con su brazo arrojó al piso todo lo que había sobre la mesa, dejando sólo la vela. Se sentó y vació el contenido de la bolsa… Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y las hacía brillar a la luz de la vela, las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…. y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60….hasta que formó la última pila: ¡9 monedas!
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. «No puede ser», pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
Me robaron -gritó- ¡me robaron!
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99”. -99 monedas es mucho dinero- pensó. Pero me falta una moneda. “Noventa y nueve no es un número completo” -pensaba- “Cien es un número completo pero noventa y nueve, no”.
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico.
Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. «Doce años es mucho tiempo», pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!
Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… vender… vender…
Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.
– ¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.
– Nada me pasa, nada me pasa.
– Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
– Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

¿Por qué creemos que la felicidad está en lo material? Si la vida pasa sin darnos cuenta y muchas veces somos incapaces de disfrutar del ahora… este año nosotras lo vamos a seguir intentado, a pesar de las prisas, los “a última hora” nos empeñaremos en disfrutar cada día, con los nuestros, con los que queremos y con todos vosotros. Porque la felicidad está en las pequeñas cosas, y las pequeñas cosas hacen la felicidad.

Feliz_2016_momentos-para-cuidarte

¡Feliz 2016 a tod@s!
¡Os deseamos un año lleno de SALUD y ALEGRÍA!

Madre no hay más que una…

Esta entrada va por todas las mamás del mundo. Aunque se merecerían que escribiésemos un libro de un millón de páginas hablando maravillas de ellas, nosotras ponemos nuestro granito de arena con este pequeño escrito que esperemos que os llegue al corazón…

 MME - mama

Nuestras madres siempre están ahí desde el preciso instante que salimos de su vientre. Se crea un vínculo realmente fuerte y natural con ellas provocando que estas siempre se preocupen por nosotros.

Ser madre es mucho más noble que sonar narices y lavar pañales, es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen leche…

Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando las mandan callar o les empujan la puerta en las narices…

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega hacerse la dormida para no fastidiar.

Es temblar cuando el hijo aprende a conducir, a ir en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas. Continuar leyendo “Madre no hay más que una…”

Reflexiones para cerrar el 2014…

Llega el momento de cerrar este año y empezar el 2015. Los cambios de año siempre me parecen interesantes para pararse y reflexionar acerca de lo que uno ha hecho y lo que le queda por delante. Quiero despedir este 2014 con una bonita historia que trata sobre lo caprichosa que es la vida, y como en ocasiones hay una oportunidad o un golpe de suerte en lo que nos parece un infortuno a simple vista.

Maria Martinez Eslava - Moonrise Kingdom

El cuento del sabio ermitaño

Había una vez un ermitaño sabio al que la gente del lugar acudía a contarle sus problemas y a pedirle consejo. Un hombre del pueblo tenía una yegua; un día se le escapó y fue llorando al ermitaño a contarle lo que le había pasado:

– ¡Mira qué desgracia me ha ocurrido, mi yegua se ha escapado! – ¿Y eso es bueno o malo? –respondió el sabio.

El hombre de la yegua no entendía nada y pensó: “este sabio es un poco raro; pues claro que es malo, qué pregunta más absurda”. Al cabo de las pocas semanas la yegua apareció. Y lo hizo acompañada de un robusto semental salvaje de pura sangre y además se encontraba preñada. El dueño de la yegua se puso muy contento, ahora tenía tres caballos en vez de uno, así que fue corriendo a contarle sus alegrías al ermitaño:

– ¿Te acuerdas de mi yegua? ¡Pues ha regresado! Y además está preñada y ha vuelto en compañía de un caballo formidable. – ¿Y eso es bueno o malo?– volvió a responder el sabio.

Ahora sí que el hombre de la yegua no entendía nada de nada, estaba empezando a pensar que el ermitaño no era tan sabio como la gente pensaba. Estaba claro que era una noticia estupenda y así se lo hizo saber mientras el sabio le miraba en silencio. Al cabo del tiempo el potro nació. El hijo del dueño de los caballos se hizo inseparable del potrillo y le gustaba mucho montar en su lomo. Hasta que un día el chico se cayó del caballo y se rompió una pierna. Entonces el dueño de los caballos decidió volver a visitar al ermitaño para contarle de nuevo sus desventuras. Continuar leyendo “Reflexiones para cerrar el 2014…”