Cómo elegir una crema solar adecuada para ti (y no morir en el intento)

¿Sabéis que el primer filtro solar fue usado durante la II Guerra Mundial por los soldados destinados en zonas tropicales? Éste filtro  fue el Red Vet Pet, un aceite mineral rojizo, espeso y dificil de extender. Fue producido en 1944 por Greene en EEUU, un piloto y después farmacéutico y fundador de la famosa marca de protectores solares Coppertone.

En los años 50 se desarrollaron nuevos filtros como el óxido de zinc o dióxido de titanio (filtros físicos muy utilizados aún hoy en día como pantallas físicas en muchos protectores solares).

A lo largo de los años han mejorado muchísimo y los laboratorios siguen desarrollando fórmulas cada más completas, con una cosmética más agradable y que protegen de más radiaciones.Protector solar Pamplona

¿Qué significa el NÚMERO qué vemos en el envase? 

Con la cantidad de solares que el mercado ofrecía hubo que encontrar un buen método que unificara y evaluara la protección solar.

El objetivo de los fotoprotectores, en principio era proteger frente a la quemadura solar, (producida por la radiación UVB). Por eso se tomó una medida estandarizada a nivel internacional: el SPF. Así se comenzó a diferenciar  los protectores  por el valor de SPF y representa  la protección frente a la radiación UVB.

•FPS (Factor de Proteccion Solar)

• SPF (las siglas en inglés)

• IP (Índice de Protección) 

Este número que vemos en la parte delantera del producto indica el FPS (Factor de protección solar),  una estimación del tiempo que podríamos estar expuestos al sol sin riesgo de quemarnos ni enrojecer.

Por ejemplo, si yo el primer día puedo estar al sol durante 10 minutos sin enrojecer ni quemarme, significa que “utilizando correctamente” un FPS 20 me protegerá del sol durante 20 veces más (es decir 10 x 20 = 200 minutos).

¡Importante! Pero un SPF 20  no significa que podamos estar al sol durante 200 minutos  sin volver a darnos crema, sino que indica que nuestro nivel de protección frente a un riesgo de quemadura es 20 veces superior que si estuviéramos al sol sin ninguna protección.

De hecho, la recomendación sobre la que SIEMPRE INSISTIREMOS es que hay que reponer el fotoprotector aproximadamente cada dos horas cuando estemos expuestos a la radiación solar; es decir cuando estamos al aire libre (no es necesario que estemos tomando el sol, puede ser que estemos paseando, en una terraza, haciendo ejercicio…) y aunque esté nublado, pues son muchas las radiaciones dañinas que también llegan aunque no lo parezca. ES POR NUESTRO BIEN, AHORA Y EN EL FUTURO.

¿Y qué pasa con el resto de radiaciones? 

A medida que se fueron estudiando las radiaciones y sus efectos sobre la piel se comprobó además del daño por los UVB, que el resto de radiaciones como UVA IR-A y Visible también producían daños en nuestra piel.

  • La Radiación UVA  produce un daño “silencioso” que a largo plazo producirá:

– Manchas, marcas

– Arrugas, fotoenvejecimiento

– Fotosensibilidad

– Daño indirecto en ADN celular

– Cáncer cutáneo

  • Radiación IR es la radiación que nos produce el calor directo en la piel. Son radiaciones que penetran en profundidad. De todas ellas, la radiación IR-A  sabemos que en más de un 65% penetra hasta dermis y un 17 % hasta hipodermis (capa más profunda de la piel), provocando:

– Un envejecimiento prematuro

– Aumento de radicales libres que destruyen el colágeno existente

– A largo plazo daña el ADN celular, aumentando el riesgo de padecer cancer de piel.

  •  Parte del Espectro Visible; es la responsable de:

– Pigmentaciones en la piel

-Urticaria solar, dermatosis actínica, fotosensibilidad

-Formación de EROs (especies reactivas de oxígeno) que producen eritema, fotoenvejecimiento y daño en el ADN de las células.

Porque todos los fotoprotectores no son iguales… ¿Qué requisitos debe cumplir un fotoprotector?

La mayoría de las personas sólo se fijan en el índice o valor  numérico  grande que aparece en la etiqueta del envase,  pero es muy importante tener en cuenta otros aspectos:

  1. Fijarnos en la etiqueta si pone de “amplio espectro” (o “broad spectrum” en inglés).  En este caso se tratará de un solar que protege de más radiaciones que otros, más completo.
  2. Puede aparecer en el envase como un círculo rodeando las siglas UVA  u otros valores como  ejemplo PPD que indica el valor frente  a UVA. La recomendación europea dice que la proporción SPF/UVA, ha de ser mínimo 3 (y como máximo 1).
  3. Entre sus ingredientes deben figurar antioxidantes que neutralicen la acción de los radicales libres. Los radicales libres son los responsables de las arrugas, manchas, daño directo e indirecto sobre el ADN celular y sobre todo responsables del cáncer de piel.
  4. Deben ser cosméticamente muy agradables para que nos volvamos a reaplicar el producto de forma cómoda y fácil (¡ y así no dejemos de hacerlo!). Si el protector no nos resulta agradable sería un error por mucho que cumpliese todo lo demás, ya que no nos lo daríamos a gusto o no lo suficiente y entonces no cumpliría su función.
  5. No existe la protección solar total. Pero si nos movemos entre protectores de calidad sabemos que a partir de de una protección ultra 50+, es insignificante la diferencia entre un 50+ y un 90 o 100 ( si con un 50+ fitramos un 95.5% de la radiación UVB con un 90 llegaríamos a un 97%).
  6. La textura es importante elegirla en función de la zona del cuerpo donde te la aplicas. En general, la protección UVA es más alta en los fotoprotectores faciales. La zona facial junto con las manos son localizaciones de mayor intensidad de exposición solar. Hay que tener en cuenta nuestro tipo de piel (seca/ normal, mixta/grasa) ; afortunadamente ahora  existen texturas  que gustan tanto a niños como adolescentes y mayores.

Por último recordaros que:

  • Aplica la protección solar 30 minutos antes de la exposición al sol (excepto en el caso de filtros físicos que se pueden aplicar justo inmediatamente). La piel debe estar limpia y seca para aplicarlo. En cantidad suficiente  para que el filtro haga su función.
  • Utilizar labial con protección suficiente y gafas de calidad que nos protegan los ojos de la radiación.
  • Reaplicar el filtro cada 2h y tras el baño (un producto resistente al agua -water resistant- será el que te permita 2 baños de 20 minutos o 1 de 40 min quedando al menos un 70% del efecto protector).
  • Podemos hidratar la piel antes de ponernos el protector solar facial. El protector solar no puede ser a la vez hidratante: los filtros  químicos funcionan combinándose con las células de la piel para absorber la energía y los agentes hidratantes podrían interferir en el proceso.  Podemos utilizar sérum hidratante debajo del filtro para mantener un mayor confort e hidratación, pues resulta más cómodo que utilizar una crema hidratante.
  • Tomar el sol poco a poco y con protección solar hará que luzcamos una piel más bronceada, bonita y los efectos dañinos del sol no aparezcan.

Si quieres saber más sobre protección solar puedes visitar la entrada de Consejos para protegernos del sol en la nieve y en la montaña pinchando aquí.

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