Omega 3: oro para tu cuerpo

Actualmente la palabra “grasa” suele contener connotaciones negativas pero el punto de vista cambia radicalmente cuando hablamos de ácidos grasos esenciales, un verdadero tesoro para nuestra salud. Los ácidos grasos esenciales son un tipo de lípido (grasa) que nuestro cuerpo no puede sintetizar por sí mismo y, por lo tanto, debemos ingerir necesariamente a partir de la dieta. Cada vez son más los estudios que avalan la importancia de estos elementos para nuestra salud. 

Maria Martinez Eslava - omega 3

¿Qué son los ácidos grasos esenciales?

Los distintos tipos de grasas necesarias para el organismo se clasifican en saturados, monoinstaurados y poliinsaturados. El organismo puede fabricar ácidos grasos saturados y monoinsaturados a partir de ciertos elementos,  pero los ácidos grasos esenciales (poliinsaturados) los debemos ingerir a partir de la dieta. Estos ácidos grasos esenciales son básicamente: 

Ácidos Grasos Omega 3

Esta familia de ácidos grasos esenciales es una de las más beneficiosas para el organismo. Los alimentos más ricos en Omega 3 son los pescados grasos de aguas frías como el salmón, el atún, las sardinas y la caballa. También contienen Omega 3 algunos vegetales de hoja verde, frutos secos y semillas oleaginosas. Muy especialmente las semillas de lino.

Ácidos Grasos Omega 6

Puesto que los ácidos grasos Omega 6 están presentes en la carne animal (carne magra y vísceras), suele abundar más en la dieta frente a una escasez en Omega 3. Los alimentos más ricos en Omega 6 son aceites vegetales como el de girasol, borraja, onagra, carnes magras y vísceras, cereales integrales, y semillas y frutos secos oleaginosos como las nueces o las semillas de sésamo.

El desequilibrio entre los ácidos grasos esenciales

Debe existir un equilibrio entre Omega 6 y Omega 3 para que ambos ácidos grasos puedan ejercer su importante papel como protectores del organismo. Sin embargo nuestras dietas suelen contener mayores niveles de Omega 6 y poca cantidad de ácidos grasos Omega 3, por lo que conviene incluir de manera habitual en la dieta alimentos que los contengan.

Maria Martinez Eslava - perricone

Además, los Omega 3 y los Omega 6 compiten a la hora de ser metabolizados. Es decir, un exceso de uno conlleva la carencia del otro. Por ello es conveniente  reducir los productos cárnicos y aumentar los productos vegetales, especialmente ricos en Omega 3.

Cuando existe un exceso de grasos Omega 6 y deficiencia en Omega 3 se produce un desequilibrio que causa la dichosa “cascada inflamatoria”, tan perjudicial dentro de nuestro organismo a diferentes niveles. Cuando esto ocurre nuestro cuerpo no es capaz de frenar este proceso y se debilita el sistema inmune, lo cual puede desembocar en enfermedades crónicas como aumento de colesterol, hipertensión, afecciones cardíacas y, muy importante, una aceleración del envejecimiento a nivel de todas las células (no sólo las de la piel).

A lo largo del tiempo el ser humano ha ido evolucionando desde una dieta que contenía cantidades de Omega 6 y Omega 3 en una relación de aproximadamente 1:1 a 2:1, pero últimamente (o mejor dicho, en las últimas décadas) se han ido produciendo cambios en la dieta de tal forma que se ha incrementado esta proporción. Actualmente, en las dietas occidentales la relación está entre 15:1 y 16,7:1 mientras que el consumo dietético óptimo sería aproximadamente 1-4:1.

Por ello, ya son muchas las personas que conocen la importancia para la salud de los omegas y que conocen también la posibilidad de complementar su dieta para alcanzar de esta manera los valores que resultan óptimos y altísimamente saludables. Es importante recalcar en este caso, que si tomamos suplementos de Omega 3, tan beneficiosos para contrarrestar estos procesos proinflamatorios por los excesos de grasa en sangre, es necesario antes que los órganos que se encargan de metabolizar y eliminar esta grasa (el hígado principalmente), se encuentren limpios; por ello es recomendable una depuración previa.

Beneficios del buen equilibrio de los ácidos grasos

  • Salud en la piel, acción antienvejecimiento. La deficiencia de ácidos grasos es frecuente en variedad de enfermedades de la piel como eczemas, psoriasis o sequedad. De modo que si aseguramos el equilibrio entre los ácidos grasos contribuiremos a una mejora en la salud de la piel. Además frenando la “cascada inflamatoria” provocada por el exceso de radicales libres conseguiremos un menor envejecimiento de la piel, menos arrugas y menos flacidez tal y como os recordábamos en el último post sobre la cosmecéutica del gran investigador y dermatólogo Dr. Perricone y su Teoría del envejecimiento por inflamación.

Maria Martinez Eslava - omega 3

  • Mejora la inflamación y las enfermedades inflamatorias crónicas. Aportar ácidos grasos, tanto Omega 3, como Omega 6, aunque en una mayor proporción de Omega 3, aporta un efecto antiinflamatorio, que logra disminuir los problemas de las enfermedades inflamatorias crónicas. Los aceites de pescado rico en EPA y DHA favorecen este proceso antiinflamatorio con gran efecto positivo para la vista y funciones cerebrales.
  • Refuerza la membrana de las células. El equilibrio de los ácidos grasos facilita que la célula haga bien su función y permita que los nutrientes entren y eliminen los desechos de la célula. Además de evitar que penetren a la célula productos indeseables provocando la degeneración de la célula y la inadecuada proliferación celular.
  • Mejora la salud cerebral. El DHA (Omega 3) derivado directamente a partir del aceite de pescado o microalgas y producido a partir del ácido linolénico, es un componente importantísimo para el cerebro. El DHA es la grasa más abundante en la retina y a nivel cerebral. Interviene en los impulsos y conexiones neuronales mejorando las funciones cerebrales para disminuir los problemas de aprendizaje, memoria, atención y depresiones leves, por ello, es muy importante su aporte en la dieta y/o mediante suplementación. El DHA se encuentra en los aceites de pescado de aguas frías y en animales marinos, así como en algas. En general pescado azul, salmón, trucha, caballa, sardina, arenque.
  • Mejora la salud cardiovascular. Una combinación de ácidos grasos Omega 3, 6 y 9 en las proporciones adecuadas influye positivamente sobre nuestra salud cardiovascular. Ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL el “malo” , los triglicéridos en la sangre y bajar la tensión arterial, sobre todo los Omega 3 y en especial el EPA . Si añadimos una alimentación adecuada, ejercicio y un estilo de vida saludable estaremos aportando la base ideal para cuidar nuestro corazón y mantenernos sanos y fuertes.

Para finalizar te recomendamos que dediques unos minutos a recapacitar acerca de tus niveles de Omega 3 y Omega 6… ¿Comes todo el pescado azul que deberías? ¿Comes demasiada carne roja? El secreto esta en el equilibrio 🙂

Maria Martinez Eslava - omega 3

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