Mis mejores deseos para el 2014.

Vamos por el mundo creyendo que estamos atados a cientos de ideas que nos restan libertad en nuestro día a día. ¡Aprovecha estas fiestas y este nuevo año que comienza para liberarte de todos estos “no puedo” que hay en tu vida! Tu eres el único que te limitas, ni tu pareja, ni tus familiares, ni tus hijos, ni tus amigos, ni tus enemigos. ¡Solamente tú! Deseo de todo corazón que este año 2014, sea el año en el que vivís nuevas experiencias, que os atrevéis a decir, o hacer aquello, que nunca hubieras dicho u hecho. Tu eres el que lleva las riendas de tu vida, no lo olvides nunca!

 Maria Martinez Eslava - fin de año 2014

Os deseo calma, paciencia y serenidad para que este año 2014 sean como tu quieras que sea.  

Os quiero hacer un pequeño regalo,  un cuento de Jorge Bucay que espero que os inspire:

El elefante encadenado



Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. A mí, como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia:

– Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

Image

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Hace algunos años descubrí que alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió

a probar, y también al otro y al que le seguía. Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree – pobre- que NO PUEDE. El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Jorge Bucay


2 comentarios sobre “Mis mejores deseos para el 2014.

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